NOCHES Y DÍAS TRANSFIGURADOS DE UNE VIDA DE GATO EN LA CIUDAD DE BRUSELAS
a Pistache, preciosamente
a Laura, por aquel dibujo
Finas patas como un fósforo de la ciudad de Itu.
El cuerpo, de un lance estilizado.
Las zarpas, ganchos afilados de un capitán pirata.
La boca, de alguien a sus 18 abriles,
el genio vivo
de la luz primera del felino.
La nariz, pequeña y seductora de una mujer infiel
y hermosa, como una buena traducción.
Una claraboya, su curiosidad abierta al cielo.
O a la armonía de un poema.
O al vuelo, al verbo que alcanza la otra orilla.
O la responsabilidad de una flor.
Para saber, para salir al universo,
cuento con el apoyo de sus bigotes, la cabeza
y su secreta sabiduría milenaria del tigre
de la noche de los tiempos.
En sus ojos,
de un color de dulce casero,
miro lo que fué creado para que no se pierda.
La miro como quien otea en sí mismo
El gato piensa con los ojos.
Miguel Paez
9 de mayo 2011 -Bxl-
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