dimanche 22 janvier 2012


 AMARSE ES UN JUICIO DE VALOR


El de las rabias sordas qué, conducidas por mano de
orfebre podrían ser más importantes que sus causas.
El de los sueños de contención
y los sueños de ataque,
se recupera,
mirándolos dormir
los puñitos cerrados,
las baterías solares al mango
Y se paga una paz que nunca tendrá precio.


Miguel Paez
                                                                              Enero 1990
                                                                                              Bxl
-Para los archivos de los que habla Freud-


El horror, no es reciclable
la miseria, no es reciclable
el intercambio desigual, no es reciclable.

                                   2

Si no somos justos, el crimen de autor, perdura
Si no somos libres, el crimen de autor, perdura
Si no somos soberanos, el crimen de autor, perdura.


Miguel Paez
25 de julio - 20h - Bxl.
- Ossi di Famiglia -
para Rosita, mi amor
de cabecera

Nadie ignora
cuánto se halló
de ser perdido

para sobrevivir, y así es que
sobrevive, la poesía
"comió en cada cocina de su pueblo"

Que otros queden con vida
para los días continuados,
es nuestro punto de partida.

Miguel Paez
3 de agosto 2011 - Bxl.

Soñar no cuesta nada?
Y los que dejan la vida
en el intento?

Miguel Paez
La Globalización Terminó con la Tierra de Nadie



El poeta asesinado, existe
el asesino del poeta asesinado, existe
el lugar del asesinato, existe
el lugar donde está el asesino, existe.


Miguel Paez

De Colmillo

Doblando la esquina de Corrientes y Esmeralda,
al "Hombre que Está solo y Espera"
"lo vieron pasar del brazo
de quien no debió pasar"
-el tiempo no se detiene ante nadie-.

Miguel Paez
-Sentimental y Compadre-

Noche
la lumbre de la luna
en lontananza,
dos figuras.
Y la vaga simpatía
de una nube.

Miguel Paez
-ENDOKO- (ad "libidum")


Hurgando en el perfil
de lo posible,
con un velo abrumado
y raíces
en bruto, la tarde
se va yendo en luz de pánico.

                      Miguel Paez 
Caída de la tarde,
en la baranda de un balcón,
enhiesto como un árbol esperando la
caricia del viento,
un gato.

                                               Miguel Paez