El de las rabias sordas qué, conducidas por mano de
orfebre podrían ser más importantes que sus causas.
El de los sueños de contención
y los sueños de ataque,
se recupera,
mirándolos dormir
los puñitos cerrados,
las baterías solares al mango
Y se paga una paz que nunca tendrá precio.
Miguel Paez
Enero 1990
Bxl